Creciste intentando protegerte de una historia que no elegiste, queriendo cambiar lo que no dependía de ti, y queriendo creer que alguna vez todo sería diferente.
Creciste siendo una adulta antes de ser niña, por tu necesidad de entender lo que ocurría y buscar una forma de que doliera menos.
Hoy, esa niña que nunca tuvo el permiso de ser, finalmente se convirtió en una adulto, una adulto que internamente cree que debe poder con todo, y que no necesita de nadie más a su alrededor que haga por ella lo que ella puede hacer por sí misma. Una adulto que intenta tener el control de lo que ocurre para no volver a sentir dolor. Una adulto que ha asumido el rol de la “Súper Woman” para protegerse, porque nunca supo lo que es sentirse protegida.
Te agotas pero lo normalizas, no te permites detenerte y cuando la vida te obliga a hacerlo, te frustras, vas tan rápido que no te das cuenta que huyes de tu pasado con la misma fuerza con la que dejas atrás a esa niña; a esa niña que fuiste y que tanto te necesita…
…que necesita que te detengas, que la escuches, que bajes el ritmo, que le dediques tiempo, que le permitas recibir ayuda, pero sobre todo, que sueltes la necesidad de poder con todo, porque a veces no te das cuenta de que en tu afán de ir rápido y cargarte de responsabilidades, le pasas por encima a ella…
…tu niña.

